martes, 6 de diciembre de 2016

RUT. INTRODUCCIÓN. AMOR Y LEALTAD.

Sobre el fondo legal se cierne el amor, despertado en forma de curiosidad, de interés, de inclinación, de halago; atizado en una provocación. Pero incluso el amor no está exento de obligaciones legales. El relato no es un idilio. El mundo encantado del Cantar de los Cantares no se vislumbra aquí: no hay jardín, sino era; no hay contemplación mutua, sino medidas prácticas; no hay diálogos tiernos, sino llamada a los deberes. Rut será una buena ama de casa y dará un hijo: es lo más importante.

La virtud de la lealtad se sobrepone a todo. La lealtad de Rut a su suegra no está legislada ni es acto interesado ni efecto de una atracción. La lealtad de Boaz a sus parientes entrelaza sus actos legales con un sentimiento apuntado. La lealtad humana es reflejo de la divina; no menos que el amor, es fecunda.

RUT. INTRODUCCIÓN. EL FONDO LEGAL.

Dos instituciones legales, expresión de la solidaridad ciudadana, sujetan con fuerza el relato: el levirato, que pretende salvar el nombre de un difunto y la soledad de una viuda, y el goelato, que se ejercita en rescatar para la familia campos, para las personas la libertad. Una institución legal subordinada es el derecho de los pobres a espigar. Una práctica legal importante es el matrimonio con extranjeras y la incorporación de extranjeros a la comunidad de Israel.

Sobre el levirato legisla Dt 25,5-10. Sobre el goelato véase Lv 25,23-43. Sobre el derecho a espigar véanse Lv 19,9-10; 23,22 y Dt 24,19-22. El goelato es función obligatoria del pariente, no es simple limosna ni pura compasión; es función del rey (Sal 72) y del Señor (Is 40-55). Noemí toma el término en sentido amplio. La raíz domina el relato:

verbo: 3,13; 4,4 tres veces; 4,6 dos veces.

participio: 2,20; 2,9.12 bis; 4,1.3.6.8.14.

sustantivo: 4,6.9.

Noemí, aun durante su ausencia, ha conservado la propiedad de los terrenos familiares; a la vuelta, forzada quizá por la necesidad, los pone en venta. A los bienes familiares pertenece también Rut, por su boda con el difunto Quilión. Tierra y mujer forman un lote inseparable: en el terreno familiar se ha de perpetuar el nombre del difunto Elimelec.

RUT. INTRODUCCIÓN. PERSONAJES.

a) Se destacan tres personajes principales: Noemí, Rut, Boaz. Dos mujeres y un hombre. El autor se complace en dar más relieve a los personajes femeninos, según la tradición patriarcal (Rebeca, Tamar), de los Jueces (Débora, Jael), que continuará y se ampliará (Judit, Ester).

En segundo plano figuran dos personajes que se retiran: Orfá y el Fulano anónimo. Son personajes dialécticos que sirven para realzar por contraste las figuras principales, para presentar el tema de la elección humana con sus consecuencias.

En tercer plano distinguimos la presencia coral: los vecinos, los segadores y las espigadoras, los concejales, las mujeres de Bele´n.

b)Noemí es la actora principal: pone en marcha la acción y al final recibe matriarcalmente al nieto. En el centro, ella urde la trama: es el punto de partida y de retorno. Ella reconoce y calla, interpreta, da órdenes y espera, provoca la reacción de Boaz. Define la situación legal, adivina, sentimientos apenas confesados, infunde confianza.

Rut tiene su intervención más intensa al principio (1,16), cuando decide quedarse con la suegra. Después ejecuta puntualmente órdenes, aunque sean extrañas y peligrosas. Otras cualidades se escuchan de informes o reacciones ajenas. No se dice que sea bella, sino laboriosa (cfr. Prov 31,10-31).

Boaz es rico, maduro, quizá otoñal. Es bueno, generoso, comprensivo. Si sabe afrontar con decisión sus obligaciones legales, las desborda con su solidaridad. Por él se realiza el espíritu de la ley, más allá de la letra. Es además el mediador de la generosidad divina: es el dador humano que de Dios ha recibido la lección de dar y los bienes de que dar. De ahí pasará a dar un hijo a su primo, un nieto a Noemí, una casa ilustre a Israel.

El personaje Dios actúa con suma discreción y por sus mediadores. El dar se dice de Dios (1,6-9 y 2,11-12), y de los hombres (3,17 y otros sinónimos); la lealtad, de Dios (1,8; 2,20) y de los hombres (1,8; 3,10); las alas / orla, kanap, de Dios (2,12), de Boaz (3,9); el pan, de Dios (1,6) y de Boaz (2,14); la bendición, de Dios (2,4), de los hombres (1,8; 2,12.19-20; 3,10; 4,14-15).

RUT. INTRODUCCIÓN. LA NARRACIÓN.

a) El breve libro de Rut, cinco páginas, está considerado como una de las obras maestras de la narrativa hebrea. Para nuestros usos es un relato en extremo breve, apenas un cuento. Para la tradición hebrea, se sitúa entre el relato breve al estilo de algunos de Jueces o Samuel y la narración amplia de José, Tobías, Judit.

Las coordenadas concentran y tensan el relato. La topografía es elemental: Moab localiza la introducción y pasa pronto a la lejanía recordada; el resto se desenvuelve enla aldea de Belén. En cuanto al tiempo, salvo la introducción recordada, todo sucede en un día, una noche y una mañana, saltando tiempos intermedios.

Ni la sustentación narrativa está desarrollada ni los personajes son analizados. Muchas circunstancias se suponen conocidas de los lectores. El patetismo se concentran en algunas frases y unas pocas lágrimas, el júbilo estalla en breves felicitaciones. Todo el relato discurre bajo el signo de la contención. Pero la sencillez es uno de los atractivos del relato; algo así con Gn 24.

b) El autor construye sabia y discretamente su relato. Se puede reducir a cuatro escenas centrales, con su respectivo cortejo de preparación, desenlace parcial y pasajes de enlace. El sucederse de las escenas es lineas, en sugestiva alternancia: no sería difícil transformar la narración en un drama en cuatro actos.

La primera escena es la vuelta: se detiene y culmina en la despedida. Tres personajes y un final coral. La segunda escena, al día siguiente, en el campo de Boaz, durante la siega. Una parada para el encuentro de Rut con Boaz sobre un discreto fondo coral. La tercera escena es muy sugestiva: de noche, en la era, en la soledad buscada. Termina abierta a la expectación. La cuarta escena sucede a la mañana siguiente, en la plaza del pueblo, con amplia presencia e intervención coral. El nacimiento del primer hijo es el desenlace, coreado por hombres y mujeres. Y por el lector israelita.

c) En la narración predominan las partes habladas sobre la pura acción: ello permite mostrar mejor a los caracteres y enunciar el sentido de los hechos. Porque la inlocución de los personajes es variada: declaran, hacen profesión, desafían, felicitan. El relato resulta así más dramático. Dentro de la sobriedad, la obra contiene en germen múltiples elementos que el arte narrativo y dramático sabrá desarrollar más tarde.

El autor recrea un ambiente aldeano, donde todos se conocen y comparten la vida. El tiempo está medido por las faenas agrícolas, y desemboca en el tiempo de la fecundidad humana. En ese ambiente se desarrolla el proceso de la desdicha a la dicha, del vacío a la plenitud.